lunes, octubre 16, 2006

Debe irse Ulises Ruiz.

Detrás de la NoticiaRicardo Rocha
16 de octubre de 2006
Oaxaca: días circulares
http://www.eluniversal.com.mx/columnas/61249.html

El conflicto de Oaxaca puede recaer en cualquier momento en una espiral de violencia de proporciones inimaginables. El todavía gobernador Ulises Ruiz está dispuesto a todo por aferrarse al cargo con uñas y dientes. A pesar de que ya no gobierna, todavía tiene bajo su mando las poderosas policías estatales que -disfrazadas de civiles- se convierten en verdaderos asesinos a sueldo.
Ahí están también sus aviones y helicópteros, desde los cuales se han disparado gases lacrimógenos a los oaxaqueños. Las fotografías recientes de estos cuerpos represivos, y por supuesto ilegales, disparando contra miembros de la APPO, no hacen sino probar hasta dónde puede llegar este discípulo de Roberto Madrazo y heredero de la vena melodramática de José Murat.
El lunes pasado advertíamos del riesgo de provocaciones y ataques de estos grupos paramilitares y ahí están los hechos. Ya nadie puede tener dudas de que Ruiz está dispuesto a un derramamiento de sangre de consecuencias impredecibles. Con o sin ayuda de la Policía Federal Preventiva. Él quiere quedarse a cualquier costo. Por eso fue patética su reunión de gabinete con los tres senadores del PAN, PRI y PRD enviados por la Comisión de Gobierno para elaborar un informe de campo que allegue elementos para un nuevo dictamen sobre la desaparición de poderes en Oaxaca. El encuentro hubo de darse en el hangar oficial del gobierno en el aeropuerto de la capital oaxaqueña. Hasta ahí puede llegar Ulises Ruiz. Quien mediante todos los trucos imaginables intentó -junto con sus corifeos del Legislativo y Judicial- convencer a unos atónitos legisladores de que en Oaxaca no pasa nada y que los tres poderes trabajan normalmente. Un engaño dramático que ilustra el grado de evasión de la realidad en que andan Ulises y su gente.
Todo podría parecer anecdótico de no presagiar tantos peligros. Y es que en cualquier momento Oaxaca puede regresar a ese 14 de junio que tampoco se olvida. Los balazos, los muertos, los heridos, los gases y la brutal represión fallida en sus propósitos de desalojo pero que desató una explosión social que a cada minuto del día exige la salida de Ulises Ruiz del gobierno de Oaxaca. No es verdad que se trata de unos cuantos revoltosos que tienen secuestrados a los ciudadanos oaxaqueños. En primer lugar tan ciudadanos son los maestros y los de la APPO como los empresarios y restauranteros. Además, la inconformidad y el repudio no están sólo entre quienes se manifiestan activamente en las calles. Son mayoría los oaxaqueños que abominan a un gobierno represor, abusivo y bajo sospecha permanente de corrupción.
En el mejor de los casos, hay quienes detestan los métodos de APPOS y maestros, pero coinciden en que la salida de Ulises es la única vía de solución a todos sus males. Pocos y cada vez menos los que -como los panistas Héctor Larios y Manuel Espino- creen que la fuerza pública debe entrar ya a Oaxaca. Ni idea tienen del grado de furia que ahí van a encontrar.
Por cierto, todo indica que los senadores del PAN serán la clave para decidir el destino político de Ulises Ruiz y su desgobierno. Una vez que el informe de la subcomisión se convierta en dictamen y suba al pleno este martes se espera una agria discusión. Sin embargo, los posicionamientos parecen muy claros: el PRI en bloque apoyando a Ulises; el PRD también en bloque por la desaparición de poderes; el PAN en cambio es una incógnita.
Los foxistas, espinistas y anexas van todavía por una solución de fuerza con el pretexto de evitar a toda costa un efecto dominó en todo el país. Enfrente los calderonistas -los menos, por cierto- ya se convencieron de que eso del fenómeno copy-cat es un cuento chino. Y que lo que más les conviene es que Oaxaca se resuelva ahora. Sin sangre. Y antes de que Calderón tuviere que arrancar su gobierno con tamaña loza en sus espaldas. Las próximas horas y el activismo de unos y otros serán cruciales para inclinar la balanza en el Senado.
Es probable que el tema Oaxaca comience a hartar a algunos. La verdad es que 150 días de pudrimiento parecen ser muchos. Pero sería muy peligroso que el hartazgo nos llevara a consentir que el conflicto se arregle de cualquier manera. Lo dicho: por una u otra puerta Ulises Ruiz debe salir del gobierno de Oaxaca. Y no debe haber ni un sólo muerto más.
ddn_rocha@hotmail.com

sábado, octubre 07, 2006

Protestas en brasil a favor de oaxaca



En solidaridad con la APPO-Oaxaca, bajo la exigencia de "presos políticos de Atenco libertad", alrededor de 60 personas se manifestaron en contra de la visita de Felipe Calderón al Brasil.Las y los manifestantes, apostados al interior del Palacio de Itamaraty, buscaron entregar una carta a Calderón y a Celson Amorim, ministro de relaciones exteriores de Brasil.

Después de 20 minutos, cuando los inconformes ya habían realizado un ritual culinario cocinando a un monigote con la cara de Felipe Calderón, en caldera de cartón, un funcionario del gobierno brasileño recibió la carta en la cual se exigía, además de la desmilitarización en los estados de Chiapas y Oaxaca, y de los cumplimientos de los Acuerdos de San Andrés, la renuncia de Ulises Ruíz del gobierno oaxaqueño."No porque luchemos abajo y a la izquierda, nutriendo profundo descrédito en el sistema político-electoral como forma de realizar cambios que interesen al pueblo, iremos a tolerar el fraude en las elecciones que pretenden legitimar a Felipe Calderón", señalaron los manifestantes antes de retirarse pacíficamente del Palacio de Itamaraty.

Portesta conta URO

OTRA VEZ LE ECHAN A PERDER LA FIESTA A ULISES RUIZ CON PROTESTA
Sale esta nota de La Jornada en la que se informa que nuevamente le echaron a perder un acto público a Ulises Ruiz en Oaxaca con una protesta:
Impiden en Zaachila acto de Ruiz con representantes serranos
Enrique Méndez, enviado, y Octavio Vélez, corresponsal
06/10/2006 14:49Oaxaca, Oax.
El ayuntamiento popular de Zaachila impidió al medio día de este viernes, con la detención de tres policías y un comandante que prepararon un operativo de vigilancia, una comida del gobernador Ulises Ruiz con representantes de comunidades serranas.El alcalde Miguel Angel Vázquez denunció que el operativo constaba de 80 policías y advirtió que en definitiva Ulises Ruiz no es bienvenido en la comunidad.La fiscalía especial para asuntos magisteriales inició una investigación y retuvo un auto y uniformes que eran utilizados por los policías.

Por otra parte, a partir de las 14 horas, se tiene programada una marcha de Santo Domingo a la zona militar por parte de mujeres que portarán flores blancas en demanda de la paz en el estado.

Entrevista a Luís Hernández

Dos videos de Julio Hernandez donde entrevista a Luis Hernandez Navarro, en la otra tele de la Jornada:
Video uno:
Video dos:

jueves, octubre 05, 2006

Cartones




miércoles, octubre 04, 2006

Asesinan a "vigilante popular" en San Antonino

Crece la tensión en Oaxaca; asesinan a "vigilante popular" en San Antonino
Las depuestas autoridades priístas ejercen presión para que se reanuden las clases
HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO
Crece la tensión en Oaxaca; asesinan a "vigilante popular" en San Antonino
El féretro con el cuerpo del "vigilante popular" Arcadio Hernández fue cubierto con una bandera Foto Marco Peláez
San Antonino de Castillo Velasco, Oax., 3 de octubre. Un policía municipal del ayuntamiento constitucional popular de esta comunidad fue asesinado por un grupo de ex policías y desconocidos encapuchados la noche del lunes alrededor de las 22:30 horas. Los hechos ocurrieron en las afueras de esta cabecera municipal, donde desde hace unos meses gobierna dicho ayuntamiento, perteneciente a la APPO, después de que la población mayoritaria desconoció al alcalde priísta Joel López Sánchez, acusado de corrupción y abuso de autoridad.
El hoy occiso, Arcadio Fabián Hernández Santiago, de 49 años, se encontraba junto con otros seis vigilantes "populares" efectuando los rondines de rutina por todo el poblado en una patrulla municipal. Una camioneta pick up comenzó a seguirlos y se estacionó atrás de la patrulla cuando se encontraban en un paraje periférico y despoblado conocido como Cerro de las Azucenas, donde se encuentra la rústica Rotonda de la Guelaguetza. Los sujetos descendieron de su camioneta y encararon a la guardia municipal, apuntando con armas de fuego.
Según cuentan hoy dos policías municipales que presenciaron los hechos, la guardia solicitó a estas personas que se identificaran. Lograron reconocer al ex comandante de la policía municipal Melitón López Gómez (o López), depuesto junto con el ex edil Joel López Sánchez, y a Roque de Jesún (El Jarocho). "Nosotros no llevábamos más armas que nuestros garrotes y lámparas", dice uno de los topiles esta mañana frente al palacio municipal, donde se vela el cadáver ensangrentado de Arcadio, cubierto con una bandera nacional.
"Todos ellos traían armas. Dos venían encapuchados. Hicieron dos disparos a nuestros pies. Tratamos de calmar la situación. Les dijimos que se fueran, que estábamos haciendo la guardia. El difunto bajó de la patrulla y cuando estuvo como a cinco metros, un encapuchado le disparó con un arma M-16", agrega uno de los testigos. "La bala atravesó los dos pulmones de Arcadio y lo mató al instante".
Más detonaciones
La guardia municipal abandonó el lugar rumbo al centro de San Antonino para dar la noticia y reunir a la población. Todavía escucharon otras tres detonaciones. Se presentó el Ministerio Público del distrito de Ocotlán de Morelos, que practicó el levantamiento del cadáver. Al regresar de la diligencia, hacia la medianoche, "veníamos toda la bola y el señor Vicente Campos (conocido como Chente Carreño) nos echó encima su carro para atropellarnos", refiere una de las mujeres que acompaña el féretro de Arcadio, quien deja a su viuda y siete hijos, dos de ellos aún pequeños.
Los hechos se dieron en el contexto de las presiones ejercidas por las depuestas autoridades priístas para reiniciar las clases, siguiendo la "orden" del gobernador Ulises Ruiz, cuyo gobierno además entregó a los priístas de la comunidad 350 mil pesos para financiar el intento de romper el paro magisterial, que es respaldado por el ayuntamiento popular.
Los promotores del regreso a clases son Gonzalo Alonso García y Porfirio Lucas Raymundo, presidentes de los comités municipales del PRI y el PAN, respectivamente. Desde la semana pasada convocan a clases en domicilios particulares y son, ambos, parte de la "planta docente" e invitan a dar clases "al público en general". Este lunes abrieron un jardín de niños en el domicilio particular de Alonso García (una de la viviendas más grandes y ricas de San Antonino).
Si bien no más de 20 niños acudieron a clases, pues la mayoría del pueblo apoya la huelga magisterial, el intento de romper el paro acentuó el deterioro de la convivencia. La gente reunida hoy frente al cadáver del policía asesinado decidió salir en busca de Alonso para que "entregara" a loa asesinos, pues "los conoce". El presidente del ayuntamiento constitucional popular, Valentín Aguilar, llamó a la población a no buscar hacerse justicia por propia mano, sino a buscar que el crimen sea castigado por las vías legales.
No obstante, un grupo de mujeres, seguido por varios hombres, decidió ir este mediodía en busca del priísta. Este se ocultó en su casa, ubicada en la calle principal del pueblo. Allí estaban también los menores (de prescolar) que fueron a clases. De hecho, los pequeños fueron usados como "escudo humano" por el priísta, para evitar ser capturado por las mujeres. Se suscitó una situación tensa, pues las madres temieron, comprensiblemente, por sus niños, a pesar de que no había violencia. Algunos priístas amenazaron a la prensa, especialmente a los fotógrafos, demandando que se retiraran. "Si no, les va a ir mal", dijeron.
Apariciones de Ulises Ruiz, muy vigiladas
El gobernador Ulises Ruiz Ortiz inició este lunes su nuevo intento de retorno a Oaxaca con una gira por la costa, nada menos que en Santa María Huatulco, donde la Armada desembarca y posiciona embarcaciones, aeronaves, tanquetas y tropas desde el fin de semana. Según el boletín oficial, Ruiz Ortiz acudió a supervisar (sic que ni siquiera dice "inaugurar") la construcción de un hospital "y otras obras de beneficio social", y aseguró que bajo su administración "todo se maneja con transparencia y honestidad". También fue a Pinotepa Nacional.
Al mismo tiempo, en la costa, más abajo, en la región del istmo, ocho mil maestros marcharon 14 kilómetros entre El Espinal e Ixtepec, demandando la renuncia del mandatario y oponiéndose a una salida militar al conflicto. También participaron otras organizaciones que, junto con el magisterio, conforman la Asamblea Regional Permanente, a su vez parte de la APPO.
Esta mañana, Ruiz Ortiz regresó al lugar de sus grandes éxitos, el paseo Juárez, o El Llano, en la ciudad de Oaxaca, para supervisar la consagración de una imagen guadalupana en la iglesia del lugar y pasearse unos 100 metros por el parque, envuelto en una nube de 500 policías de civil y bastantes reporteros, mientras todo el perímetro era custodiado por al menos otros 100 agentes encubiertos y distribuidos en parejas. Es raro ver tantas parejas de varones secreteándose y caminando lado a lado. Otros eran "bomberos" con todo y pipa de agua, casco y botas de hule; otros más se fingían jardineros.
Este despliegue de protección, que no era propiamente "el pueblo", corrió a cargo de la Unidad Policial de Operaciones Especiales (UPOE), organismo entrenado por mandos kaibiles de Guatemala (de ahí lo "especial" de sus operaciones). El mando extraoficial de la UPOE es José Manuel Vera Salinas, quien fuera director de Seguridad Pública hasta el violento y fallido desalojo del magisterio el 14 de junio pasado. El ex funcionario, al igual que el director de la Policía Ministerial, Manuel Moreno Rivas, son también kaibiles. Tan es así que sus direcciones electrónicas llevan incluida la sílaba "ka".
Moreno Rivas había arribado este domingo a la pista aérea de la zona naval de Salina Cruz, en un helicóptero azul, matrícula XA-UCJ, mientras se concentraban en dicho puerto las fuerzas de la Armada que presumiblemente "restablecerán el orden" en la capital del estado. No obstante, el gobernador y sus colaboradores insisten, en declaraciones a la prensa, que todo lo ignoran acerca de la intervención marino-militar que se ve venir.

Tropas en Oaxaca


Tropas en Oaxaca
La crisis muestra al público un choque de visiones y personalidades, las de los secretarios de la Defensa y de Marina.
Todos los caminos en Oaxaca hoy en día conducen a la Secretaría de Marina. Los helicópteros que están ejecutando operaciones de inteligencia sobre la capital para preparar el asalto contra la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), los cuerpos de élite que llegaron a esa entidad en los últimos días y los agentes de inteligencia que empezaron a instalarse en Oaxaca desde hace cuatro meses, pertenecen a la Marina. ¿Por qué la Secretaría de Marina está tan activa en este proceso? Porque desde hace más de una década las principales tareas de contrainsurgencia han estado a cargo de marinos y Oaxaca no fue la excepción. Pero también, porque el secretario de la Defensa, general Clemente Vega García, ha dicho expresamente al presidente Vicente Fox que el Ejército no reprimirá a civiles por problemas de políticos, que es lo que piensa hacer el gobierno federal si no encuentran soluciones pacíficas en Oaxaca en los próximos días.

Centro de operaciones de la Marina, en Oaxaca se vuelven a medir las líneas de comportamiento de los dos secretarios de las Fuerzas Armadas y la forma como se relacionan con el presidente Fox. El general Vega García tiene en la matanza de Tlatelolco y la guerra sucia el estigma y el freno. Cuando el desafuero de Andrés Manuel López Obrador que temía el Presidente deviniera violencia, le pidió tener lista a la tropa para controlar a los revoltosos. No, le dijo el general, a menos que le diera la orden firmada. Fox se sintió insultado, pero el general le dijo que no quería que en el futuro los metieran en la cárcel por reprimir al pueblo, ni manchar la imagen de los soldados. El secretario de Marina, Marco Antonio Peyrot González, no tiene ese problema. Querubín militar en este sexenio, se la jugó con el presidente Fox, y el PAN, agradecido, hizo a su hijo Marco Antonio Peyrot Solís diputado federal y presidente de la Comisión de las Fuerzas Armadas.
La crisis oaxaqueña muestra las viejas pero importantes diferencias entre el general Vega y el almirante Peyrot. La Secretaría de la Defensa no sabía del envío de marinos a Oaxaca este fin de semana, y la Secretaría de Marina tampoco le corrió la cortesía de informarle. ¿Para qué? El Ejército ha estado fuera de la parte central en la lucha contrainsurgente. Desde que comenzaron los problemas serios con la guerrilla en Oaxaca, particularmente en la zona de Los Loxichas, los servicios de inteligencia de la Marina comenzaron a operar. Del Cisen desembarcaron José Manuel Vera Salinas y Manuel Moreno Rivas, con la instrucción al entonces gobernador José Murat de darles cargos en la seguridad pública, como cobertura de las tareas de inteligencia contra el Ejército Popular Revolucionario (EPR). Eran subordinados del contralmirante Wilfrido Robledo, quien desde su cargo de jefe de la Policía Federal Preventiva (PFP) en el gobierno de Ernesto Zedillo, había combatido a la guerrilla.
Al llegar Ulises Ruiz como gobernador nombró a Vera Salinas director general de Seguridad Pública, y a Moreno Rivas director de la Policía Judicial de Oaxaca. Cuando fracasó en el desalojo de los maestros hace casi cuatro meses, Ruiz tuvo que destituir a su secretario de Gobierno y operador de los grupos de choque, Jorge Franco, y a Vera Salinas. Desde las sombras, Franco y Vera Salinas siguen operando en el control de los grupos opositores a Ruiz. Incluso, según una fuente en Oaxaca, el marino dirige un grupo de comandos especiales -que él mismo formó en el estado- que ha sido empleado para atacar los campamentos de la APPO en la noche.
Aunque el Ejército tiene en la Sección II su aparato de inteligencia que incluye la investigación de movimientos armados, la Marina es la que ha sobresalido en la última década en su estudio e investigación. Robledo, quien hoy se encuentra a cargo de la seguridad en el estado de México, trabajó intensamente sobre el EPR, que opera fuertemente en Oaxaca, y aunque fue relevado en el gobierno foxista, los marinos continuaron a cargo de esa tarea, controlando inclusive los mandos de la PFP, que en los últimos años no ha tenido experiencias de éxito frente al EPR.
La iniciativa tomada el fin de semana para recopilar fotografías de inteligencia y colocarse a la cabeza de la estrategia militar en la eventual ocupación de Oaxaca capital, cae sobre un terreno que ya han venido cultivando. El fin de semana pasado, de acuerdo con otra fuente de información, arribaron comandos especiales de la Marina a Salina Cruz, donde hay una base importante de la Marina y tienen el control del aeropuerto. La Marina también tiene bases en Huatulco y en Puerto Escondido, que tienen aeropuerto con capacidad internacional.
No es casual que sólo en Oaxaca capital y Salina Cruz se tengan registros del arribo de unidades y equipo de la Marina. El Ejército se encuentra al margen de los planes de ocupación de Oaxaca capital. La Marina no necesariamente intervendría directamente en la eventual acción de fuerza contra la APPO, cuya tarea recaerá principalmente en la PFP, que si bien tiene una brigada de soldados, no ha sido utilizada en todo el sexenio para las operaciones contrainsurgentes. Tampoco obedece esta marginación al resultado de una división de tareas dentro del gobierno federal. Lo que existe es una enorme distancia entre los secretarios Vega y Peyrot en cuanto a su visión sobre la lealtad y responsabilidad, además de una rivalidad que, como nunca hasta ahora, había sido expuesta públicamente.
El punto de la lealtad es trascendental. ¿Es el general Vega desleal con el comandante de las Fuerzas Armadas, el presidente Fox, al no querer involucrar al Ejército en la represión en Oaxaca? ¿Es leal el almirante Peyrot al estar dispuesto a hacerlo? El general Vega ha venido cuidando a la institución, no sólo la militar sino, sobre todo, la presidencial. Cuando se negó a preparar la represión por instrucciones de Fox, tuvo que ver más con la necedad de utilizar la fuerza para resolver problemas de los políticos, que con una amenaza para la seguridad nacional. El almirante Peyrot no ha tenido reparos en apoyar las decisiones políticas por encima de las institucionales, lo cual le ha sido premiado con presupuesto y futuro político.
Hoy, Oaxaca los exhibe y expone la contradicción del sexenio: institucionalidad versus intereses particulares. ¿Qué es lo importante? El Estado no se maneja al gusto de particulares ni para resolver las deficiencias o las diferencias de los políticos. De eso ya tenemos demasiado lastre en el pasado. Las Fuerzas Armadas tampoco pueden ser manejadas con discrecionalidad por el Presidente en turno, sino en función de salvaguardar los intereses nacionales. Reprimir en Oaxaca para salvar la cara de un gobierno que no ha sabido gobernar, nos regresa rápidamente al pasado. El general Vega lo entiende. El almirante Peyrot está a tiempo de reconocerlo.
rriva@eluniversal.com.mx
r_rivapalacio@yahoo.com

lunes, octubre 02, 2006

ULISES RUIZ ES UN ESTORBO.

ULISES RUIZ ES UN ESTORBO.
REFORMA-.Roberto Zamarripa.
El estorbo.
El gobernador itinerante Ulises Ruiz ha pedido el "uso disuasivo" de la fuerza pública "para quitar barricadas" en Oaxaca sin lastimar a nadie.Por favor. No hay fuerza pública amable y fuerza pública violenta. ¿Cuál fuerza pública intervino en Lázaro Cárdenas o cuál en Atenco? ¿La amable o la maldita? ¿Cuál es la que se equivoca: la que mata a mineros o la que tortura a mexiquenses?
En caso de que la Policía Federal Preventiva -integrada fundamentalmente por efectivos militares- o tropas del Ejército intervinieran en Oaxaca, no lo harían como parte de un operativo preventivo sino como una última medida que trataría de enmendar los terribles desatinos del gobierno local.Para colocar bases de solución al problema de Oaxaca no se necesita de un tiro, ni de un garrotazo, menos de sobrevuelos de helicópteros o gastos inútiles en materia de seguridad. Es muy económico, simple y razonable empezar por una medida: que el gobernador itinerante Ulises Ruiz abandone el cargo, bajo la modalidad que quiera.
Si entra la fuerza pública a Oaxaca puede anticiparse que habrá resistencia en las calles. Si se va Ulises Ruiz puede anticiparse que lo que habrá en las calles será una fiesta.Si Ulises se va, vendría la colaboración libre y abierta de distintas fuerzas, grupos y personalidades para impulsar reformas legislativas, reconstruir Oaxaca, reparar las pérdidas educativas, fomentar la inversión, rehacer el tejido político.
Pensar que una mesa de Gobernación, en la Ciudad de México, arreglará Oaxaca en 15 minutos es similar a las promesas foxistas para Chiapas. Pero la mesa de gobernabilidad convocada para este miércoles potenciaría sus acuerdos con la salida de Ulises.En la óptica panista, si Ulises deja el cargo quedará en riesgo la alianza legislativa con el PRI. Vaya trueque. Sostener a Ulises en el cargo con la fuerza pública por delante aunque él no signifique nada en la Cámara de Diputados: sólo dos priistas oaxaqueños ganaron sus distritos el pasado 2 de julio.De los 11 distritos, nueve los ganó la coalición Por el Bien de Todos (CBT).
Tampoco el candidato de Ulises ganó el Senado y desde luego que las elecciones presidenciales fueron un desastre para él. Su candidato, Roberto Madrazo, perdió en Oaxaca con Andrés Manuel López Obrador por más de 200 mil votos. Lo peor fue en la capital, donde la CBT obtuvo el 51 por ciento de los votos y Madrazo apenas el 18 por ciento de los votos en el ¡tercer lugar! Felipe Calderón puede presumirle a Ruiz que en la capital oaxaqueña obtuvo el segundo lugar de votación con el 24 por ciento de sufragios.
Si en algún lugar no se quiere a Ulises Ruiz y al priismo es en la capital de Oaxaca, justamente donde la APPO ha sentado sus reales con el plantón y las barricadas. La población capitalina no ha rechazado esa protesta sino incluso le ha prestado solidaridad.Empresarios oaxaqueños han dicho tanto al Presidente electo, Felipe Calderón, como a senadores de la República que en la entidad le temen más a Ulises Ruiz que a la APPO.
Según sus dichos, aquellos miembros de la IP que en Oaxaca disienten de Ulises reciben auditorías arbitrarias y presiones políticas hasta obligarlos a salir de la entidad.Para los líderes empresariales es una anomalía grave que Ulises Ruiz no viva en Oaxaca, no despache en la entidad y, en su juicio es por lo menos cobarde que pida la intervención de la fuerza pública antes que encarar en la entidad el conflicto con los oaxaqueños.Como lo documenta el reportero Diego Osorno (Milenio, 01/10/06), el gobernador itinerante tiene 15 vuelos semanales al Distrito Federal. Viaja a bordo de un Cessna 840 a Toluca y de ahí se desplaza a la Ciudad de México donde tiene sus despachos alternos en cafés y hoteles de Polanco y sus fiestas en el Pedregal. (De las que puede dar cuenta su jefe de Seguridad, Roberto Negrete, quien -como documentó el reportero Emiliano Ruiz, [Reforma, 29/09/06]- en estado de ebriedad cuida de los bienes del gobernador itinerante e intenta al menor pretexto sobornar a quien se le cruza en el camino).
La salida de Ulises beneficiaría incluso al PRI que podría deshacerse de un lastre político sin perder la gubernatura. Pero sobre todo beneficiaría a los oaxaqueños.

Aguantando, los oaxaqueños resisten

Aguantando el miedo, los oaxaqueños resisten
Sus "armas", mochilas repletas de canicas y piedras


HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Campamento de adiestramiento de las fuerzas especiales del estado las cuales permanecen acuarteladas, ante una probable acción de desalojo en la ciudad Foto Marco Peláez
Oaxaca, Oax., 1º de octubre. La llegada de los helicópteros militares con marinos y soldados despertó en la imaginación inagotable de los oaxaqueños una nueva clase de pintas dirigidas ahora hacia el cielo. Grandes mensajes a mitad de las calles escritos con la letra gorda de rodillo o de brocha. "Para que los de los helicópteros se enteren dónde los mandaron", explica esta tarde Fabián con una sonrisa, casi a las puertas de Radio APPO (u ORO), a un lado del jardín Conzatti. Sobre el asfalto se estrenan, escritas en amarillo, las consabidas palabras: "Fuera URO de Oaxaca".

Más grandes aún eran esta madrugada las letras a media calle que dicen lo mismo a pocos metros de Radio La Ley del Pueblo, en la colonia Reforma, dentro del artesanal pero eficaz búnker del más importante medio de comunicación del movimiento magisterial y popular. Otros, en avenidas y carreteras, dicen: "PFP, bienvenida a Oaxaca". Del mismo modo se está pintando, con cal y agua, en las azoteas de las casas de la ciudad, la leyenda "Fuera URO de Oaxaca".

Pretender que los oaxaqueños no tienen miedo sería negar su condición humana. Lo tienen, comprensiblemente; lo notable es que se lo aguantan. Hay algo de candor (¿o cómo llamarlo?) en los modos de su resistencia. ¿No es David el de Goliat con Sansón a las patadas el que al paso de los aparatosos y panzones cazas C-212 (aviones militares que desde ayer tomaron la ciudad por sorpresa) la gente les arroje cohetes y resorterazos? Los niños señalaban con el dedo hacia arriba, entre divertidos y sobresaltados.

Esta tarde un campesino llamó a la radio. Con una sugerencia: colocar en cada barricada una bandera nacional. "A los soldados les enseñan a respetar nuestra bandera. A lo mejor con eso se detienen", dijo.

La madrugada del domingo ha sido una de las más tensas y largas. Después del ominoso "desfile militar" sobre todas las cabezas, la tarde del sábado, pesaba la idea de que esa noche sería el desalojo del movimiento popular. Y que uno de los primeros blancos serían las instalaciones de La Ley. Existían versiones "de muy buena fuente" según las cuales el operativo policiaco y/o militar se efectuaría a medianoche.

La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) llamó a reforzar las barricadas en las colonias. Miles de personas se organizaron para no dormir, listas para salir a las calles en cualquier momento. No tan paradójicamente, la vía pública lucía desierta después de las 22 horas. Además, era poco transitable con tantas trincheras, barricadas, autobuses, tráileres y alambradas en centenares de bocacalles y cruceros.

Entre los maestros y demás plantonistas del Zócalo deambulan periodistas y fotógrafos como esperando a Godot o algo parecido. La noche era clara. Indígenas, jóvenes y docentes dormían sobre cartones y con frazadas bajo los toldos cercanos al palacio de gobierno. Los despiertos llevaban palos, tubos y petardos. Escuchaban canciones de Alí Primera. De pronto, los celulares trajeron novedades: que el operativo militar se suspendía; que la Secretaría de Gobernación emitió un desmentido; que la acción fue abortada porque "se filtró" a la prensa (que por cierto seguía llegando por decenas del DF y el extranjero).

Cada tanto tronaba un petardo. Por el lado de la central de abasto se escucharon tiros aislados. La comisión de seguridad de la APPO notificó que en Santa Lucía del Camino hubo una agresión de la policía municipal contra las barricadas. En la colonia Volcanes otra barricada fue baleada desde un carro en movimento. Vehículos sospechosos circulaban por Díaz Ordaz, Porfirio Díaz y avenida Universidad. En fin, una noche como otras.

Sólo que con la Armada, el Ejército y la Policía Federal Preventiva acantonadas en el aeropuerto, la zona militar, la academia de policía, y las numerosas "casas de seguridad" de agentes estatales detectadas desde hace dos días en diferentes barrios estratégicamente próximas al Zócalo, así como las radios ocupadas, sus antenas en los cerros y las oficinas bloqueadas.

Una nueva versión fue que, antes del amanecer, un ataque desde los helicópteros M-17 contra las radios y el centro histórico desataría la operación militar. Los plantonistas esperaron otra vez. Se la pasan esperando. El punto nodal sería Radio La Ley. A las 5 de la mañana. La fuente "era buena".

En el ojo de la tormenta

Llegar a La Ley no es fácil. Resguarda la emisora una serie de barricadas con piedras, autobuses atravesados, fogatas, llantas ardiendo y costales de arena apilados. Los vigilantes agazapados se muestran cuando uno se acerca. Ante las cámaras, se cubren los rostros. Piden identificaciones. Y luego guían al reportero calles adentro. Un hombre de voz ruda, con una resortera negra en la mano, dice: "Les voy a enseñar mis armas secretas. Para que vean que sí somos una guerrilla urbana." Corre el cierre de su mochila y extrae una malla repleta de canicas y piedras "de distintos calibres". Por supuesto, le da risa.

La cuadra donde se localiza la radiodifusora luce muy iluminada. En el comedor de la banqueta, bajo un toldo, varias personas conversan. Sobresale la voz de un hombre de Miahuatlán: "Ya crearon una sicosis en nuestros niños. Ellos son inteligentes. Saben que sus papás salen en la noche, que están metidos en esto, que a lo mejor no regresan. Pero en Oaxaca somos muchos miles contra el hambre de tener el poder de los que están pasando por encima de todo un pueblo. Aquí tenemos los güevos bien puestos".

Grandes botes, costales de aserrín, palos erizados de clavos, montañas de rejas con botellas vacías, rollos de alambre. Allí adentro transmiten por millonésima ocasión el himno Venceremos, La traición de Malinche y otras favoritas de la temporada. El ambiente es algo apocalíptico. Una aceptación de la fuerza del destino. Sonia se aproxima. Un cubrebocas azul le tapa medio rostro. Carga una bolsa de plástico con botellas de refresco. Han de ser para protegerse la piel del gas pimienta. Espontáneamente se suelta a hablar bajo un cielo estrellado.

Lo indignante de la situación en Oaxaca. La terrible injusticia. Sus padres y hermanos "también están en la lucha". No sus tíos. "Nos dicen que somos revoltosos." Explica: "Mi tío tiene negocios con el gobierno, es rico, a él no le conviene esto". Sonia es menuda, delgadísima, de voz tenue, morena, 18 años, estudia preparatoria. La directora de su escuela, amiga de la lideresa priísta y de porros, Leticia Mendoza Toro, amenazó con expulsarla porque Sonia reparte octavillas de la APPO y del magisterio a sus condiscípulas. Al hablar, una lágrima de coraje traiciona su dulzura.

Se le pregunta si el cubrebocas será suficiente contra los gases (ya no se diga los posibles balazos). A modo de explicación dice: "Tengo otro". Lo saca del bolsillo. Es similar, pero con una toallita femenina cosida. Cambia de manos la bolsa de súper. "Pesa mucho." Se le inquiere si son refrescos para los gases. Con sencillez desarmante contesta: "No, son bombas". Se retira el cubrebocas. Sonríe.

Al fondo de la calle una manta blanca reproduce una caricatura de Vicente Fox, y en letras negras: "En Oaxaca no pasa nada". El humo de las llantas se hace denso. Amanece. Hoy, al menos, los helicópteros no llegan.

Plantonistas golpeados y secuestrados

Decenas de priístas de la zona de Pueblo Nuevo atacaron una barricada de la APPO, alrededor de las 22 horas. Tres adolescentes plantonistas fueron brutalmente golpeados y amarrados a un poste, inmediatamente se congregaron centenares de simpatizantes de la APPO y rescataron a los secuestrados para después replegarse hacia la antena de Radio La Ley, en la colonia Brenamiel, donde se localiza una de las barricadas más grandes de la ciudad.

Mientras esto sucedía sobrevoló el área un avión militar. Hacia la medianoche se congregaron cerca de un millar de plantonistas junto a la antena de Radio La Ley para evitar "nuevas confrontaciones entre oaxaqueños, que son muy dolorosas", dijeron.

Tras el rescate celebraron con cohetes gritando: "ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó", "Zapata vive, la lucha sigue" y "2 de octubre no se olvida".